jueves, 21 de mayo de 2009

Un Mundo Sin Fronteras

Recorría como Jumper de SL el mundo digital, este espacio virtual tridimensional, este Metaverso paranoico, de representaciones digitales del “yo”, buscando “nada” o si, quizás esa idea utópica de una alternativa mejor a la vida real. Claro, con todas sus consecuencias consigo. Llegue así luego de varios saltos a hallar el lugar donde reside y tiene su casa matriz, la “SHP” mundialmente conocida como “Sociedad de Hombres Perceptibles”. Trataba de hallar algunos de sus miembros Honoríficos. Necesitaba debatir con alguno de ellos, algo que me rondaba en la cabeza. La globalización y la pérdida de nacionalidad en SL. Como toda nueva sociedad, había aquellos que deseaban elevar su Status social. Si bien desde el principio todos fuimos inmigrantes. Algunos se hacían llamar autóctonos. Eran los menos. La gran mayoría se mimetizó con la nueva sociedad que los recibía, formando sus propios Ghetos, diríamos casi barrios, trasladando consigo virtudes y miserias. Caminé en busca de algún miembro y no hallé a nadie. El sitio se hallaba vacío. Al pasar por frente a la puerta de un gran edificio en La Bresino, escuché el silbido fino e inconfundible de mi amigo el poeta, Abaeto Reua. Giré sobre mi pie, allí frente a mí, ataviado con finas ropas, se hallaba observándome.
-Hola, que tal amigo –saludé
-Buscando…como siempre, buscando –absorto, respondió 
-¿Sabe usted? –inquirí
-No –respondió rápidamente.
-Claro, imposible si no me deja concluir..!
-Pregunte usted!..¿si puedo?, le allanaré el camino.
-Lo que me trae a mal…es la globalización aquí en SL –sostuve.
-Aha?
-Es que ya se ha convertido en mí, el vivir aquí, como una manifestación de necesidades difíciles de sustraer. Y ya las estoy viviendo a través de ciertas prácticas que se asemejan a ingresos esporádicos y a veces azarosos, de vivencias ritualísticas.
-Es así –afirmo- la condición de vivir aquí, es a través de liturgias.
-Quiere decir usted, que vivir en SL es una especie de religión.
-Tal cual…ya que nos “re-une” a todos por igual, en un mismo mundo virtual.
-A ver –dije- puedo entender, que en definitiva todos o la gran mayoría que ingresamos y continuamos aquí, es para dar una exaltación a la melancolía, ese paroxismo de la soledad con que se suele conjugar el espíritu de los “avatares” conectados.
-Sí…Y así vivimos aquí, representando la expresión mas sublime de nuestra soledad, de nuestra comunicación global, tras una pantalla virtual.
-Digamos que todos nosotros somos “Secondlifeianos Practicantes”, ¿en eso nos hemos convertido?
Abaeto Reua me miró fijamente a los ojos, supuse que me iba a dar una lección sobre las características idiosincráticas que al final se traducirían en el concepto de una nueva mitología sobre SL, con una escala de valores comunes, insertos en una serie de íconos, en un conjunto de textos canónicos, cuya lectura e interpretación serían materia de estudio en el futuro pasado. Pensé en ese momento atento a su mirada, que se trataba de una especie de patria llevadera, que cada uno podía llevar encima. Dando así origen al ser popular dentro del Metaverso, sentenciando la nacionalidad. El instante se escurrió, respiró profundamente y luego de un suspiro, se dirigió a mí.
-Cargaras tu tierra, en el portátil o en el PC, como un libre avatar, tras su pantalla y la llevaras cuan mochila, solamente en ti
Su respuesta cruda dejo en mí una reflexión, todo furor clasificatorio, no era mas digno que el Kantismo más exacerbado. Fuera de esto, no llegaba a comprender que toda parafernalia constituida por libros, imágenes, ritos, arte, post y gestos, sobre SL, era mucho más que las clasificaciones en las que torpemente se le pretendía encajar, es más, formaba parte de algo mucho más vasto, quizás imponderable, cargado de contradicciones, caminos, atajos y vaivenes en suma. Pero sí, todo el conjunto formaba parte de la práctica en SL, de la magia de su historia, de lo que llamamos Tradición.


martes, 5 de mayo de 2009

La mujer del patio del bar


Caminaba recorriendo el metaverso de Second Life en faz de exploración y sondeo de nuevos lugares a transitar y llegué a un sitio distinto, un camino, casi una callejuela o un corredor…algo no muy bien definido por mi observación. Me introduje despacio. Al fondo de la misma estaba parado y solo, mi amigo el poeta, Samadara Onacle. Me acerqué absorto de encontrarlo allí. Al llegar frente a él, la luz tenue de un farol, iluminó su cara. Un gesto sombrío irradiaba su rostro curtido.
-¿Qué tal Samadara? –inquirí, en tono un tanto preocupado.
-Aquí andamos…caminando landmarks –replicó.
-Claro…pero se le nota un tanto distraído.
-Es que no es tan así…fíjese sino por donde a caminado usted y se dará cuenta de lo que digo! – esgrimió con voz grave.
Gire, mirando hacia atrás y pensativo por donde había pasado momentos antes y no alcance a notar nada raro, es más el solo pensar por los centenares de metros caminados me ahondaba en un hueco mental, no recordaba.
-No se? –dije.
-¡Y claro que no puede saber! ¡Si ha recorrido como yo, la callejuela de la perdida y del olvido!
-Aha! Y digo usted como sabe!
-Es que lo he pasado tantas veces que al final me he olvidado…pero…
-Siempre existe un pero…
-Así es…-aseveró, para no olvidarlo me ato un hilo en el dedo y eso me recuerda que lo llevo escrito en un papel en el bolsillo derecho y justo cuando me encontró, terminaba de leerlo.
-Cada vez entiendo menos? –pregunte.
-Es lo que le he comentado antes, al caminar por aquí, solo resta pensar en algo para que la callejuela se lo expulse de la memoria. Es más, si usted viene caminando sin pensar nada, la callejuela aleatoriamente decide que recuerdo inhabilitar.
-¿Y…?
-Y se perdió para siempre el recuerdo –afirmo, Samadara.
-Entonces quiere decir…que…
-Mire, Aradamas si usted pasa diez veces por aquí sin pensar nada, le borra todo el cerebro, le deja el setup limpio. Como si fuera recién nacido.
Me quede pensando y busqué. Me alegró saber que una reflexión no había sido borrada. El que mueve los hilos de su avatar de nuestros días vive tratando de causar buena impresión con el mismo, y su principal desvelo es la aprobación ajena. Para seducir, para ganar, para ser vampiro, para ser más poderoso, en fin para gustar al otro, aún en el ridículo. Aunque no he visto, ni me he encontrado con suicidas, ni depresivos, ni enfermos mentales…quizás no jueguen. Pero debo reconocer que para lograrlo existen diferentes métodos y estrategias. Algunos ejercen la inteligencia, otros se deciden por la tenacidad o la belleza, otros cultivan la santidad o el coraje manifiesto. 
Sin embargo, por ser todas estas virtudes muy difíciles de cumplir, ciertos astutos y sagaces acróbatas de avatares, se limitan a fingirlas. Por cierto que tampoco esto es sencillo: el engaño es una disciplina que exige atenciones y cuidados permanentes. Y allí se me ocurrió un negocio brillante.
-Disculpe, Samadara pero yo no he de volver por aquí, es mas se me ha ocurrido un oficio que me proveerá de buenos Linden –afirmé
-¿Y…se puede saber de que se trata?
-Si –dije- por suerte para los hipócritas y simuladores de Second Life, prontamente existirá el Servicio de Ayuda al Impostor. Conformaré buscando socios una corporación, basándome en modernos criterios científicos, me nutriré de especialistas para que instruyen, aconsejan, dictan clases, resuelvan casos particulares y difundan las técnicas más refinadas para obtener apariencias provechosas. 
Samadara me miró fijamente a los ojos.
-Me parece…pero usted esta loco o tiene una gran pena.
-Ya lo sé amigo... dígame algo que yo no sepa...
-Tendrá grandes dificultades en el futuro...
-También lo sé...
-Le espera una gran desgracia...
-Como a todos, amigo Samadara...
-Tal vez viaje...
-O tal vez no...Aquí viajar es lo de menos.
-Una mujer lo espera...
-Ahí me va gustando... ¿Dónde está esa mujer?
-Lejos, muy lejos... En el patio de un bar. Un patio de baldosas grises o marrones.
-Siga... con eso no me alcanza. 
-Bueno el color póngalo usted.
-Veo un hombre que canta lo que otros le mandan cantar. Ese hombre sabe algo... Veo también una casa humilde con pilares marrones.
-¿Qué más?
-Nada más... Cuanto más yo le diga, menos podrá usted encontrarla. Váyase. Pero antes pague.
-¿Y porque he de pagarle a usted, mi amigo?
-Porque todo lo que vale, cuesta y sino esta conforme, regrese por la callejuela, ya nada me deberá.

domingo, 3 de mayo de 2009

El Empalme de Moebius

Como decían los ilustres filósofos orientales y no hago referencia a ningún ciudadano Uruguayo que visto desde el margen de la Argentina, podría confundirse o simularse de tal. En realidad estos sabios referenciados son provenientes de una cultura ancestral y milenaria como la de los chinos. Y ellos sostenían que la vida en este mundo, certeramente, no era más que una ilusión. Nadie puede estar totalmente seguro de nada, mantenían y alimentaban esa idea. Por lo tanto, todo juicio emitido con prudencia y reflexión podía ser justamente falso. Circunscrito éste, sí este mismo, el cual estoy escribiendo. Ceñido a mis más profundos pensamientos. Provenientes de escuelas ideológicas que he inventado en mi infancia locuaz.
Y allí asumiendo el mayor de todos los ejercicios corporales, usando el cerebro en pos de un pensamiento lindero al porcentual máximo en el ejercicio de la inteligencia no alcanzo a aclarar todas las cosas que se me ocurren. Más bien puede expresarse con total tranquilidad, que las complico bastante.
Si a nuestra realidad irreal le sumamos la irrealidad real que se vive dentro de Second Life., debo reconocer que estamos ante un aprieto, una cinta de Moebius o justo en el empalme de la misma, de un lado la Real Life y del otro Second Life. Ahora si nos tomamos la gratitud que nos permite el enroque de las mismas y como umbral una simple pc u ordenador portátil y vivimos de uno para el otro y otros viven solo para lo otro, aunque solo estén viviendo una realidad. Cada cual sabrá cual es…o no?
Todo esto produce en los titiriteros de bellos avatares algunos con varias vidas simultáneas y otros hasta con cambios de género un cierto desasosiego: uno recorre la vida real buscando alguna verdad y apenas si encuentra señales o meras indicaciones imprecisas, indefinidas y borrosas. De lo absoluto y necesario, ni la sombra. Imaginemos entonces en Second Life que es lo que podemos hallar. Ahora la pregunta que me hago es. ¿Por qué lo juega tanta gente?
Aún sin respuestas satisfactorias a mi doctorado universal en la Ciencia de la Niñez Imaginativa, así, después de tanto andar entre fantasmagorías y alucinaciones de tardes de dibujos animados. Todos ellos procesados por almas raras y escudados nosotros pequeños perspicaces detrás de vasos con chocolatada para saciar nuestras confusiones. Hemos llegado a sospechar que el propósito final del universo es el desengaño, el chasco y la confusión.
Sin embargo, luego de muchas horas de convites y banquetes en torno a Second Life y su injerencia en Real Life, que he tenido con varias personas que lo juegan o lo viven, llegue a algunas conclusiones. Pero tengo que reconocer las contribuciones de mi querida amiga Oteaba, que son de lo más importantes. Por eso conviene imaginar lo espantosa que sería la vida sin la existencia de asuntos dudosos que unen a ambos mundos. Un mundo con respuestas para todo sería también un mundo sin preguntas. Y también sin esperanzas ni sueños. Y muchos los cumplen solamente en Second Life. Ya que el marco de su ventana le impide sacar la cabeza por fuera y ver en otros sentidos. O por ahí lo ven, pero la comodidad es más promisoria y tranquila. En definidas cuentas: es sólo en el terreno de la irresolución y la vacilación donde nos está permitido mentir, engañar y desnaturalizar libremente.