Caminaba recorriendo el metaverso de Second Life en faz de exploración y sondeo de nuevos lugares a transitar y llegué a un sitio distinto, un camino, casi una callejuela o un corredor…algo no muy bien definido por mi observación. Me introduje despacio. Al fondo de la misma estaba parado y solo, mi amigo el poeta, Samadara Onacle. Me acerqué absorto de encontrarlo allí. Al llegar frente a él, la luz tenue de un farol, iluminó su cara. Un gesto sombrío irradiaba su rostro curtido.
-¿Qué tal Samadara? –inquirí, en tono un tanto preocupado.
-Aquí andamos…caminando landmarks –replicó.
-Claro…pero se le nota un tanto distraído.
-Es que no es tan así…fíjese sino por donde a caminado usted y se dará cuenta de lo que digo! – esgrimió con voz grave.
Gire, mirando hacia atrás y pensativo por donde había pasado momentos antes y no alcance a notar nada raro, es más el solo pensar por los centenares de metros caminados me ahondaba en un hueco mental, no recordaba.
-No se? –dije.
-¡Y claro que no puede saber! ¡Si ha recorrido como yo, la callejuela de la perdida y del olvido!
-Aha! Y digo usted como sabe!
-Es que lo he pasado tantas veces que al final me he olvidado…pero…
-Siempre existe un pero…
-Así es…-aseveró, para no olvidarlo me ato un hilo en el dedo y eso me recuerda que lo llevo escrito en un papel en el bolsillo derecho y justo cuando me encontró, terminaba de leerlo.
-Cada vez entiendo menos? –pregunte.
-Es lo que le he comentado antes, al caminar por aquí, solo resta pensar en algo para que la callejuela se lo expulse de la memoria. Es más, si usted viene caminando sin pensar nada, la callejuela aleatoriamente decide que recuerdo inhabilitar.
-¿Y…?
-Y se perdió para siempre el recuerdo –afirmo, Samadara.
-Entonces quiere decir…que…
-Mire, Aradamas si usted pasa diez veces por aquí sin pensar nada, le borra todo el cerebro, le deja el setup limpio. Como si fuera recién nacido.
Me quede pensando y busqué. Me alegró saber que una reflexión no había sido borrada. El que mueve los hilos de su avatar de nuestros días vive tratando de causar buena impresión con el mismo, y su principal desvelo es la aprobación ajena. Para seducir, para ganar, para ser vampiro, para ser más poderoso, en fin para gustar al otro, aún en el ridículo. Aunque no he visto, ni me he encontrado con suicidas, ni depresivos, ni enfermos mentales…quizás no jueguen. Pero debo reconocer que para lograrlo existen diferentes métodos y estrategias. Algunos ejercen la inteligencia, otros se deciden por la tenacidad o la belleza, otros cultivan la santidad o el coraje manifiesto.
Sin embargo, por ser todas estas virtudes muy difíciles de cumplir, ciertos astutos y sagaces acróbatas de avatares, se limitan a fingirlas. Por cierto que tampoco esto es sencillo: el engaño es una disciplina que exige atenciones y cuidados permanentes. Y allí se me ocurrió un negocio brillante.
-Disculpe, Samadara pero yo no he de volver por aquí, es mas se me ha ocurrido un oficio que me proveerá de buenos Linden –afirmé
-¿Y…se puede saber de que se trata?
-Si –dije- por suerte para los hipócritas y simuladores de Second Life, prontamente existirá el Servicio de Ayuda al Impostor. Conformaré buscando socios una corporación, basándome en modernos criterios científicos, me nutriré de especialistas para que instruyen, aconsejan, dictan clases, resuelvan casos particulares y difundan las técnicas más refinadas para obtener apariencias provechosas.
Samadara me miró fijamente a los ojos.
-Me parece…pero usted esta loco o tiene una gran pena.
-Ya lo sé amigo... dígame algo que yo no sepa...
-Tendrá grandes dificultades en el futuro...
-También lo sé...
-Le espera una gran desgracia...
-Como a todos, amigo Samadara...
-Tal vez viaje...
-O tal vez no...Aquí viajar es lo de menos.
-Una mujer lo espera...
-Ahí me va gustando... ¿Dónde está esa mujer?
-Lejos, muy lejos... En el patio de un bar. Un patio de baldosas grises o marrones.
-Siga... con eso no me alcanza.
-Bueno el color póngalo usted.
-Veo un hombre que canta lo que otros le mandan cantar. Ese hombre sabe algo... Veo también una casa humilde con pilares marrones.
-¿Qué más?
-Nada más... Cuanto más yo le diga, menos podrá usted encontrarla. Váyase. Pero antes pague.
-¿Y porque he de pagarle a usted, mi amigo?
-Porque todo lo que vale, cuesta y sino esta conforme, regrese por la callejuela, ya nada me deberá.
Asi que servicio de ayuda al impostor...Imagino que cuando lleve cinco años en el metaverso tendré la experiencia suficiente para detectarlos :)
ResponderEliminarRefelxivo post este diálogo entre Aradamas y Onacle...Curioso..Supongo que al igual que en la RL. al conocer a alguien, tratamos de mostrar lo mejor de nosotros, no ´se hasta que punto somos conscientes ello; pero en todo caso me parece lícito.
Y llega un día que entre la desolación, buscando alguna clave perdida, una simple frase hace mella en el avatar, o en sus hilos o, incluso en quien lo mueve.
ResponderEliminarTener amigos es bueno, pero ser amigo es mejor